26 de diciembre de 2011
13 de diciembre de 2011
6 de diciembre de 2011
2 de diciembre de 2011
Saludo a Parra
Nada podrá apartar de mi memoria
La luz de aquella misteriosa lámpara,
Ni el resultado que en mis ojos tuvo
Ni la impresión que me dejó en el alma.
Todo lo puede el tiempo, sin embargo
Creo que ni la muerte ha de borrarla.
Voy a explicarme aquí, si me permiten,
Con el eco mejor de mi garganta.
Por aquel tiempo yo no comprendía
Francamente ni cómo me llamaba,
No había escrito aún mi primer verso
Ni derramado mi primera lágrima;
Era mi corazón ni más ni menos
Que el olvidado kiosko de una plaza.
Mas sucedió que cierta vez mi padre
Fue desterrado al sur, a la lejana
Isla de Chiloé donde el invierno
Es como una ciudad abandonada.
Partí con él y sin pensar llegamos
A Puerto Montt una mañana clara.
Siempre había vivido mi familia
En el valle central o en la montaña,
De manera que nunca, ni por pienso,
Se conversó del mar en nuestra casa.
Sobre este punto yo sabía apenas
Lo que en la escuela pública enseñaban
Y una que otra cuestión de contrabando
De las cartas de amor de mis hermanas.
Descendimos del tren entre banderas
Y una solemne fiesta de campanas
Cuando mi padre me cogió de un brazo
Y volviendo los ojos a la blanca,
Libre y eterna espuma que a lo lejos
Hacia un país sin nombre navegaba,
Como quien reza una oración me dijo
Con voz que tengo en el oído intacta:
"Este es, muchacho, el mar". El mar sereno,
El mar que baña de cristal la patria.
No sé decir por qué, pero es el caso
Que una fuerza mayor me llenó el alma
Y sin medir, sin sospechar siquiera,
La magnitud real de mi campaña,
Eché a correr, sin orden ni concierto,
Como un desesperado hacia la playa
Y en un instante memorable estuve
Frente a ese gran señor de las batallas.
Entonces fue cuando extendí los brazos
Sobre el haz ondulante de las aguas,
Rígido el cuerpo, las pupilas fijas,
En la verdad sin fin de la distancia,
Sin que en mi ser moviérase un cabello,
¡Como la sombra azul de las estatuas!
Cuánto tiempo duró nuestro saludo
No podrían decirlo las palabras.
Sólo debo agregar que en aquel día
Nació en mi mente la inquietud y el ansia
De hacer en verso lo que en ola y ola
Dios a mi vista sin cesar creaba.
Desde ese entonces data la ferviente
Y abrasadora sed que me arrebata:
Es que, en verdad, desde que existe el mundo,
La voz del mar en mi persona estaba
La luz de aquella misteriosa lámpara,
Ni el resultado que en mis ojos tuvo
Ni la impresión que me dejó en el alma.
Todo lo puede el tiempo, sin embargo
Creo que ni la muerte ha de borrarla.
Voy a explicarme aquí, si me permiten,
Con el eco mejor de mi garganta.
Por aquel tiempo yo no comprendía
Francamente ni cómo me llamaba,
No había escrito aún mi primer verso
Ni derramado mi primera lágrima;
Era mi corazón ni más ni menos
Que el olvidado kiosko de una plaza.
Mas sucedió que cierta vez mi padre
Fue desterrado al sur, a la lejana
Isla de Chiloé donde el invierno
Es como una ciudad abandonada.
Partí con él y sin pensar llegamos
A Puerto Montt una mañana clara.
Siempre había vivido mi familia
En el valle central o en la montaña,
De manera que nunca, ni por pienso,
Se conversó del mar en nuestra casa.
Sobre este punto yo sabía apenas
Lo que en la escuela pública enseñaban
Y una que otra cuestión de contrabando
De las cartas de amor de mis hermanas.
Descendimos del tren entre banderas
Y una solemne fiesta de campanas
Cuando mi padre me cogió de un brazo
Y volviendo los ojos a la blanca,
Libre y eterna espuma que a lo lejos
Hacia un país sin nombre navegaba,
Como quien reza una oración me dijo
Con voz que tengo en el oído intacta:
"Este es, muchacho, el mar". El mar sereno,
El mar que baña de cristal la patria.
No sé decir por qué, pero es el caso
Que una fuerza mayor me llenó el alma
Y sin medir, sin sospechar siquiera,
La magnitud real de mi campaña,
Eché a correr, sin orden ni concierto,
Como un desesperado hacia la playa
Y en un instante memorable estuve
Frente a ese gran señor de las batallas.
Entonces fue cuando extendí los brazos
Sobre el haz ondulante de las aguas,
Rígido el cuerpo, las pupilas fijas,
En la verdad sin fin de la distancia,
Sin que en mi ser moviérase un cabello,
¡Como la sombra azul de las estatuas!
Cuánto tiempo duró nuestro saludo
No podrían decirlo las palabras.
Sólo debo agregar que en aquel día
Nació en mi mente la inquietud y el ansia
De hacer en verso lo que en ola y ola
Dios a mi vista sin cesar creaba.
Desde ese entonces data la ferviente
Y abrasadora sed que me arrebata:
Es que, en verdad, desde que existe el mundo,
La voz del mar en mi persona estaba
Se canta al mar - N. Parra - Premio Cervantes 2011
24 de noviembre de 2011
7 de noviembre de 2011
24 de octubre de 2011
eternos vigías
Hora tras hora, día tras día,
entre el cielo y la tierra quedan
eternos vigías,
como torrente que se despeña
pasa la vida.
Devolvedle a la flor su perfume
después de marchita,
de las ondas que besan la playa
y que una tras otra besándola expiran
recoged los rumores, las quejas,
y en planchas de bronce grabad su armonía.
Tiempos que fueron, llantos y risas,
negros tormentos, dulces mentiras,
¡ay!, ¿en dónde su rastro dejaron,
en dónde, alma mía?
Rosalía de Castro
17 de octubre de 2011
16 de octubre de 2011
13 de octubre de 2011
12 de octubre de 2011
11 de octubre de 2011
9 de octubre de 2011
me gustas cuando callas
Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes
desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que
los ojos se te hubieran volado
y parece
que un beso te cerrara la boca.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás
como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes
desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame
que me calle con el silencio tuyo.
neftalí ricardo reyes basoalto
poeta dell'amore
poeta dell'amore
4 de octubre de 2011
30 de septiembre de 2011
28 de septiembre de 2011
26 de septiembre de 2011
la marca del tiempo
Es la parte inferior de un enorme e infinito reloj de arena
que viene sepultando sus granos inexorablemente,
pero permite verlos en parte, solamente para poder imaginar
el resto de una larga y única historia.
FAUNAS TERCIARIAS Y CUATERNARIAS DE URUGUAY
Luego de la última gran extinción (la de los dinosaurios entre otros seres) los mamíferos comenzaron a colonizar los continentes y mares. Es así que a los últimos 60-65 millones de años -el Cenozoico- se les denomina "Era de los Mamíferos".
La mayor parte de los fósiles de vertebrados colectados en Uruguay provienen de grandes mamíferos integrantes de la megafauna cuaternaria (2.5: de años): megaterios, glosoterios, gliptodontes, toxodontes, mastodontes, osos y tigres dientes de sable, etc.
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| D Perea, 2011 |
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| D Perea, 2011 |
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| D Perea, 2011 |
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| D Perea, 2011 |
"La costa uruguaya fue inundada hace unos 10 millones de años por un mar donde varios grupos de invertebrados compartieron su hábitat junto a enormes tiburones, delfines y ballenas. Fue un auténtico Uruguay de playas tropicales"
El actual período cuaternario, comenzó hace unos 2.6 millones de años.
Mientras en el Viejo Mundo surgían las primeras civilizaciones, nuestras tierras aun eran habitadas por gigantescas bestias que caminaban por bosques, praderas y sabanas. Con esas bestias se encontraron, hace unos pocos miles de años, los primeros pobladores humanos de América. Quizás no hace más de 6000 años que aquellas enormes bestias se extinguieron completamente.
Fuente: Fósiles de Uruguay - Daniel Perea - Facultad de Ciencias
Fotos: TdeC
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